poemetría

A veces decía

A veces decía “No, no estoy bien.”, y se dejaba engañar por el verso de un sí. Él le preguntaba que pasaba y ella lo negaba, tragaba palabras pero cada sorbo de saliva por su garganta ahoga el alma, se sentía morir de ahogo. “¿Puede alguien morir de esta cruel manera?”- se preguntó- “¿Puede alguien morir de ahogo?”, sin respuesta mirada fija él sabía que contestar a su pregunta desataría lo que mucho tiempo anhelaba escuchar, pero no lo hizo… guardó silencio.

 

Recordó la pelea, recordó los mil y un tragos amargos, recordó que estaba solo, recordó que quedaría solo.

 

- ¡Quiero arreglarlo!

- ¿Para qué?, respondió ella.

 

 

 

- ¿Qué sucede?

- Nada, olvídalo. Replico de nuevo.

- Yo voy  a estar sabes…

 

Ella aprendió que jamás sería de esta forma, nunca estaría, jamás lo intento. Nunca pudo ni tan siquiera quedarse más de una mirándola, puede que su manera extraña de amarla fuera cruel hasta para el mismo. Ella oía de fondo palabras vacías, excusas, palabrerías, tenia el arte de hacerse preguntas tontas de saber hacer escuchar su corazón pero durante mucho tiempo hubo silencio, y el corazón dejo de escuchar la melodía, dejo la costumbre… Ella oía y moría de a pocos. Hasta que una frase la detuvo: “Te traeré de vuelta.”

 

¿Pero cómo? ¿Cómo se trae de vuelta a alguien que nunca se ha ido? Ella nunca se había ido, a lo mejor es que nunca estuvo, ambos no estuvieron. Y entonces el amargo sabor del sarcasmo replico en son de burla: “Claro, si tu lo dices.” “Pues aprenderé.” replico con fuerza. Jamás iba a aprender, tenía las agallas, sabía que podía pero nunca se había atrevido.