A mis 22

¡Hey hola!

Nos vimos hace casi un año, todo va muy rápido y este año la verdad no estaba preparada para tu visita. 

Nos gusta cumplir años, durante un día completo el mundo es nuestro. Pero qué difícil cuando uno no entiende aún ese mundo. 

El año pasado aprendimos mucho juntos y este año también, creo que nunca dejaremos de aprender pero déjame contarte un poco de lo vos y yo descubrimos con tan solo veintidós vueltitas. 

Aprendimos a amar la soledad, ya te gustaba pero aún no estábamos seguros de que podíamos hacer con el tiempo vos y yo solos, un día nos reímos a más no poder, llorábamos, y pues a veces nos da por llorar pero vos me volvés a reponer recordándome lo lindo que estar a tu lado. 

Nos hemos tomado miles de fotos, a vos y a mi nos encantan los paisajes. Así que hemos llenado un blog de paisaje y le contamos al mundo lo que es andar por tu vida con lírica en el corazón y con personajes entre las cabeza. 

Ganamos fuerza y me recordaste que vine a tu vida para hacer la diferencia, para vivir en vos y ser yo al mismo tiempo. Cuesta encontrarse a uno mismo, pero es algo que tendremos que aprender hacer juntos. 

Jugamos, ya no trabajamos. A mis 21 años me regalaste una pala para recoger el polvo de sueños que la educación, la sociedad y uno mismo va desmoronando; aun sigo aprendiendo a recoger lo que queda de ellos y echando abono a otros nuevos.

¡Aprendimos a cocinar! Y no nos va nada mal. Aunque una vez se me quemaron las palomitas en el microondas, sigo trabajando en ellos aún.

Vos me traes frutas y yo aprendí hacer mermelada con ellas, dejamos de coleccionar cuentos y ha escribir los nuestros. 

Me enseñaste que la familia está en las buenas y las malas, principalmente las malas. Que nos debemos de abrazar cada cierto tiempo y que decir "Te amo" no le cae nada mal a nadie, incluso a quien no se lo merece. 

Sos un hacker de sentimientos y a susurros me obligaste a conocer a Dios, de vez en cuando conversamos cuando estamos solos. Él aún no me explica muchas cosas pero de vez en cuando me recuerda su poder y con magia de Merlin su mete entre mis planes a berrinches; supongo que es para darme una lección. 

No hemos sido partidarios de la tolerancia este año, y en algunas ocasiones me tiras del pecho para que baje mis niveles de ansiedad por comerte a grandes bocados, por no ir despacio e ir apresurada. Me enseñaste que la mente es poderosa y que si dejo de lado mis sentimientos en una caja con llavín, ellos luego se escaparan por la noche para ahogarme sin piedad. Así que nota mental: "Prometo no olvidarlos y decirlo así como lo pienso siempre, siempre y cuando no lastime a quienes mas amo". 

He hecho algunas cosas a tus espaldas, unas malas y otras buenas, de las buenas siempre te das cuenta y de las tortas, mejor no hablemos de eso ¿sí? 

Me recordaste que soy toda una mujer ahora, y que si voy a estar con vos tengo que comportarme como una, aunque a veces me dejas meterme al rincón de mis papás para que ellos me hagan "piojito" 

Me enseñaste que el amor existe, que lo veo todos los días y que no es lo que los otros ven, es lo que yo sienta apretadito en el corazón, lo que chilla al corazón. 

Vos y yo queremos ser grandes y como hemos de pasar tanto tiempo juntos de ahora en adelante, así como hace 21 años venimos haciéndolo, pues nada que hacer. Nos queda sonreír y seguirle alumbrando al camino. 

Hagamos un trato vos y yo, vos me dejas subir a tu hombro y a cambio,  no me dejas caer de él. Si caigo prometo reponerme y si ves que me estoy hundiendo, decile a Dios que me mande una de esa pociones mágicas. 

Mientras tanto querido amigo Mundo, acá seguiremos siendo vos y yo. Tengo que admitir que te quiero mas que a nada y que aunque esto suene un poco "chancletudo", qué sería de mi sin vos. 

¡Nos vemos a los 23, ahí los veo asomarse! 

¡Hola! Soy Tayi, una escritora de cuentos costarricenses. Si te gustaría continuar leyendo mis cuentos, da click en "Blog" o bien visitame en Facebook para conocer tu historia.