cuentos de vida

A veces decía

A veces decía “No, no estoy bien.”, y se dejaba engañar por el verso de un sí. Él le preguntaba que pasaba y ella lo negaba; tragaba palabras pero cada sorbo de saliva por su garganta ahogaba el alma, se sentía morir de ahogo. “¿Puede alguien morir de esta cruel manera?”- se preguntó- “¿Puede alguien morir de ahogo?”, sin respuesta y con mirada fija él sabía que contestar a su pregunta desataría lo que mucho tiempo anhelaba escuchar, pero no lo hizo… guardó silencio.

Recordó la pelea, recordó los mil y un tragos amargos, recordó que estaba solo, recordó que quedaría solo.

- ¡Quiero arreglarlo!

- ¿Para qué?, respondió ella.

El silencio invadió el corazón como el mismo verso de un árbol al caer sobre un bosque inhabitable.

 

- ¿Qué sucede?

- Nada, olvídalo. Replicó de nuevo.

- Yo voy a estar sabes…

Ella aprendió que jamás sería de esta forma, nunca estaría, jamás lo intento. Nunca pudo ni tan siquiera quedarse más de una hora mirándola, puede que su manera extraña de amarla fuera cruel hasta para el mismo. Ella oía de fondo palabras vacías, excusas, palabrerías, tenía el arte de hacerse preguntas tontas, de saber hacer escuchar su corazón aunque durante mucho tiempo el silencio formará parte del pulso cardíaco,  el corazón dejo de escuchar la melodía, dejo la costumbre… Ella oía y moría de a pocos. Hasta que una frase la detuvo: “Te traeré de vuelta”.

¿Pero cómo? ¿Cómo se trae de vuelta a alguien que nunca se ha ido? Ella nunca se había ido, a lo mejor es que nunca estuvo, ambos no estuvieron. Y entonces el amargo sabor del sarcasmo replico en son de burla: “Claro, si tu lo dices.” “Pues aprenderé.” replicó con fuerza. Jamás iba a aprender, tenía las agallas, sabía que podía pero nunca se había atrevido.

A veces, decía el viejo sabio, era mucho más fácil plantar nuevas raíces en nuevas tierras, en tonos blancos unicolores, donde las hormigas no carcomiesen lo que conocemos como el amor mismo. A  veces, decía el tiempo quien batallaba en la cabeza de Ángela y pedía respuestas a su corazón, a veces decía “No, no estoy bien”.

¡Hola! Soy Tayi, una escritora de cuentos costarricenses. Si te gustaría continuar leyendo mis cuentos, da click en "Blog" o bien visitame en Facebook para conocer tu historia.