Alas de tiempo

El día de hoy una de mis conversaciones fue: “¿Usted sabía cuál es el verdadero significado del colibrí?”; extraño, pero debo de admitir que fue una de esas conversaciones en las que puedes cambiar de un tema a otro en lo que aletea un ‘angry bird’.

 

Rodeada de un campus repleto de flores exóticas, llegue a encontrarme con la posibilidad de una colibrí romanticón. Si han de sonreír las aves pues que gesto más sincero y sino, pues poco a poco me voy perdiendo en el “País de las Maravillas”. Sin tirar a tiempo ni a ciencia cierta mi conversación pendiente del verdadero significado de un colibrí, decidí recostarme;  tiempo que después se convertiría en el verdadero encuentro entre un colibrí y mis manías.

 

Según mi búsqueda intensiva (en lo que aletea un colibrí) llegue a darme de cuenta cuál es su verdadero significado. Ahora bien, porque no he de compartirles yo mi primer ideología antes de hacer la famosa búsqueda intensiva…

 

Recuerdo que de niña mi ‘tatayo’ me dijo: “Ande, levántese que ‘chollada’ no está, se han de levantar los colibrís como el paso del viento por sus alas, no se va a levantar usted”. Efectivamente sí, me abrazo el suelo en uno de mis intentos por desafiar una piñata de fiestas. Desde entonces, el “se han de levantar los colibrís como el paso del viento por sus alas” me creó el concepto de que aunque pequeños, sencillos y delicados, han de tener la fuerza adecuada para desafiar a la misma naturaleza del viento. Tiempo después en una de nuestra largas charlas recordé ese pequeño detalle del colibrí y dije: “Pues para mí no es más que un simple bichito bonito que vuela”, y obviamente la respuesta que esperé la obtuve.

Frunciendo el ceño y con la mirada triste de cada ocaso en respuesta. Entendí de pronto que la belleza de un colibrí va más allá de lo que imagine.

 

Entre la ventana, mi cita con el colibrí y yo, recordé que cada vez que un colibrí aletea, tus pestañas hacen su tarea por lo que al compás del son hace que el brillo de su existencia sea único. Son adorables he de admitir; digo, valoran el verdadero color de las flores, comparten ese amor entre ellas y las visitan para recordarles que no están solas. Los colibrís tienen el poder majestuoso de darte alegría, quién no ha de sentir compasión por uno de ellos no ha de tener ni alma ni razón de vivir. Los colibrís para mi (gracias a ti) son el milagro, el milagro de sentirse alegre, de compartir entre sí y de desafiar el viento al compás del son.

 

Ahora bien, no ha de equivocarse mi ‘San Google’ que ha de contarme en secreto lo que jamás espere encontrar.

 

Según las fuentes, los colibrís tienen distintos significados realmente. Físicamente gracias a su velocidad se les considera guardianes del tiempo y del mensaje; llevar, traer y compartir es su razón de vivir. El colibrí ha de ser capaz de levantar vuelo hacia atrás, enseñándole a los vivos humanos  que aunque miremos atrás, siempre ha de ser mejor y más fácil volar hacia delante.

 

Su forma de alimentarse, demuestra que en la vida hemos de saborear los momentos dulces y lo que más amamos; pero que mucho de ese dulce empalaga, engorda y hasta te puede matar.

 

Entre una y otra filosofía, encontré la frase que he combinar de la mejor manera, la que cala hondo:  El colibrí no sólo abre el corazón aunque duela, tiene la oportunidad de sanar porque ha de tomar la belleza de las flores y los dulces momentos como la mejor venganza, la venganza de vivir en alegría. Si ha de ser una coincidencia el día de hoy sus visitas, han de alegrarme el corazón porque la enseñanza de hoy no requiere de venganza con rencor, sino de alegría saboreada.

 

“Nuestra vida se convierte en un paraíso de delicias de flores, aromas y sabores, nos reímos y disfrutamos de la creación, apreciamos la magia del momento presente y la magia de estar vivos.”

(Significado del colibrí, Colibripedia)

 

Fuente: www.colibripedia.com/significado-colibri