cuentos de vida

Carta a Marie Lu.

Recuerdo el día en el que mamá me escribió, lo primero que leí en mi celular fueron un par de emojis con un bebé en ellos, solté a llorar, no sabía que decir, sentí rabia, sentí amor, sentí paz y sentí felicidad. Todo al mismo tiempo. 

La primera vez que vi a mamá venía con sus ojos tan abiertos, con ganas de comerse el mundo, con las agallas para cambiar los tonos de un cuarto de oscuros a claros, con las fuerzas para iluminar todo un estadio. Así era mamá, así es mamá. Esos mismo ojos tan abiertos, con esas ganas de comerse el mundo y entender todo a su alrededor los conocí hace menos de 2 meses, me parecía irreal. 

Parte de esta carta la escribí cuando aún estabas con mami en el vientre, pero nunca pude explicar eso que sentía como para escribir correctamente lo que significaba. Sentía rabia, amor, paz y felicidad. Todo, todito al mismo tiempo. 

Recordé sentir miedo, recordé sentirme impotente, porque sabía que una de las personas más importantes de mi vida estaba por cumplir una de las etapas más grandes de su vida: ser mamá. 

Recordé haber escuchado el primer audio, con ella explicándome la fuerza ancestral que sintió en su vientre al darte a luz, con esa energía que rodeó todo el cuarto, me explicó lo increíble que se sentía conocer el amor a primera vista; múltiples veces en las madrugadas mamá y yo hablábamos sobre el amor a primera vista, si existía o no, debatíamos porque en su corazón tan noble ella me decía que sí existía, que era real, mientras que yo negaba todo con mi cabeza terca y le decía que no existía tal falacia. He aquí mi primer consejo a tus 2 meses de edad: Lu, el amor a primera vista sí existe. 

El amor a primera vista existe tan real como la primera vez que vi tus ojos tan abiertos, cuando todos los días pienso en estar ahí, perdiendo mi tiempo con vos en mis brazos y solo verte sonreír, cuando me emociona el futuro y el montón de cosas que vamos hacer juntas, cuando sé que vas a estar en mis cumpleaños al hacerme viejas cada año y yo en los tuyos al hacerte más joven cada día. 

El amor existe porque he visto la luz radiante que sale de mamá desde que me dijo que vendrías, esa luz no se apaga, mami ríe diferente, camina diferente y se siente diferente; pero es un diferente increíble y mágico. 

Algún día conocerás la historia de mami y yo, la verdad yo no recuerdo mucho, solo haber conocido por primera vez un amor a primera vista con abrazos cálidos y mucha energía a su alrededor. Algunos confundirán esto con un amor diferente, del que todos conocen, el básico, yo no,  yo conocí a una persona con mi misma edad, mismas agallas y mismas ganas de comerse del mundo, sin miedos, con poca suerte pero con estrellas a su alrededor al igual que yo. Era casi irreal conocer a una persona tan parecida y sentir que éramos hermanas de otro cosmo, de otro mundo y verla ahí, querer ser su amiga por siempre aquí; esto Lu, pasa pocas veces en la vida porque uno nunca sabrá lo que es el amor verdadero hasta que conoce a sus amigos verdaderos. 

En mami vas a encontrar cosas ¡increíbles!

Un par de brazos que no abrazan como nadie. 

Un par de oídos que no escuchan como nadie nunca lo hará. 

Una energía que jamás vas a sentir en nadie más, esas ganas de bailar siempre nunca las vas a conocer en otros. 

Esa valentía que la forma jamás la vas a ver reflejada en otros. 

Ese amor que ya estás sintiendo, créeme pequeña, en nadie jamás lo sentirás. 

Vos y yo compartiremos muchas cosas en común, no creo jamás poder llegar a compertir, pero si algún día mami y yo nos peleamos recordarme por favor que vos y yo la amamos con la misma intensidad. 

Al inicio sentí rabia, porque sentía que alguien más se llevaría ese amor a otro lugar, no fue así. Se quedó aquí, siento más amor del que sentía cuando conocí a mamá. 

Sentí paz, porque veía que una extensión de alguien que me importa venía a rodear mi mundo como si estuviese en un cuarto lleno de música jazz rodeado de flores. 

Sentí felicidad, porque esta palabra tan complicada la cual la aprenderás en el camino, solo se vive hasta que nos detenemos a apreciarla, sé que existe la palabra porque en tus ojos la vea cada que vez que te contemplo. 

Mientras mi señora Lulú, usted y yo iremos conociendo este mundo tan asombroso, como un dúo dinámico, yo intentando entender como ser tía y vos intentando conocer cómo conquistarme todos los días con esas sonrisas llenas de luz.