cuentos de vida

“Coloreese” la vida.

Normalmente cuando hablamos de colorear la vida podríamos decir que simplemente le pondremos sazón y sabor, pero hoy no.

Yo hoy le niego la entrada a esa carajada y hago mención al ser "saporro". Cuando usted se convierte en el color de moda en equis lugar, de equis momento y equis recuerdo, que lo apañe Dios y lo agarre confesado. Ser saporro en la vida tiene sus ventajas y desventajas, digo no todo puede ser perfecto no (?).

Por allá han de mencionar el famoso "No haga las cosas como todos", "Sea usted mismo pero con más sazón", "No siga a la manada", "Dejá la monotonía hombre, y hacé el cambio", entre otras invenciones. Ser saporro y pegarse el color, como decimos aquí en tiquicia, no siempre es sano para el alma y tampoco te convierte en el mejor amigo de todos; si sos de pocos amigos y para peores tu interacción social se limita a las redes sociales o los mensajes de texto, el ser saporro también puede ser lo suyo.

Colorear momentos, es hacer lo más extraño, 'random' y único para que al menos un grupo de no menos de 2 personas y no más de 10 se rían de tus estupideces máximas, pero cuidado, dije no mas de 10 (no todos quieren hacer el ridículo frente a todo un auditorio) pero tampoco pueden ser menos de 2 personas porque la risa es el don contagioso de la libertad y ver a dos tontos riendo libres es más que un acto de perjuicios y bobadas, no es que sea malo es que se disfruta más en tríos.

Colorearse debe de hacerse bien, si usted va hacer algo malo hágalo bien y si hacerlo bien no es suficiente, coloreese hasta con luces de neón. El hábito de colorearse no debe recaer en la repugnancia ni el "que mal que cae, mae", debe de ser sútil, tener su estilo y vestirse glamuroso. Ahora bien, no con cualquier persona debe de pegarse el color o se arrepentirá el resto de su vida.

Parece fácil verdad, pero no lo es.

Yo he intentado hacerlo, aplicarlo a mi día a día pero bueno, no siempre es bueno que una joven de 20 años que intenta caminar en la normalidad y rayar en la línea de la locura, sea la persona más brocha que pueda existir. Además, el brocha siempre es el que cae mal y creo que ningún ser humano de levanta por la mañana decidido a decir: "Hoy le voy a caer mal a todos".

Por eso, pegarse el color no es tan fácil como parece.

Pegarse el color debe ser momentáneo y "satisfaccionalmente" único. El decir un: "yo lo hago", " si quéres, yo me hago cargo", "tranquilo, yo puedo hacerlo" sin tener la más mínima idea de como se hace, es parte de una de las decisiones estúpidas que se deben de tomar en la vida, es la forma en la que decides empezar tu grado en el bachillerato del "brochazo"; y saben porque hay que hacerlo aunque sea estúpido... Porque cuando lo haces ganas en la vida tres cosas inolvidables:

Uno. Experiencia, aprenderás de lo que no sabías hacer o de lo que jamás pensaste ser capaz.

Un lugar, y no específicamente físico. Cuando te ganas un lugar por ser el "coloreado", el "brocha", ganas al mismo tiempo lo que yo llamaré: la satisfacción de demostrar lo mucho que va avanzando la inutilidad de la obsolescencia programada humana o mejor dicho, cuando ese alguien (que no hará lo que vos vas hacer) por equis motivó (no entrare en detalles) te pide a gritos internos ayuda.

Y por último pero no el único, dicen que para ser feliz o al menos intentar serlo se debe pegar color a la vida y ponerle tu toque personal de sazón a los momentos…

Ahora si, valdrá la pena ser la brocha de alguien más (?)