El cuento más cuento del mundo

Había una vez en un pueblo lejano un caballero andante, con botella en mano alzó su bandera; llenó la botella de agua, se cubrió con la bandera y empezó a recorrer el mundo. 

Pero, ¿qué implicaba recorrer el mundo?, tantos lugares donde ir, tanto por conocer... 

Descubrir, palpar, embrigarse... Nunca es demasiado tarde para aprender a disfrutar el mundo, permitirle a la vida sorprendernos. Sonreír, reir, cantar, bailar, abrazar, besar, saltar, correr, escuchar, sentir. 

Sentirte vivo. 

Porque estar vivo nos hace sentir, amar, añorar. Tener momento únicos e inolvidables. El caballero decidió comprar su tiquete, renunciar, empacar sus cuatro cosas y emprender un nuevo destino; pero el destino era lo de menos, sólo quería aprender y descubrir, conocerse; así fue como llegó a un país lejano. 

De cuando en cuando recordaba su hogar, y se preguntaba a sí mismo lo que hacía, si era realmente lo correcto. Se asomaba por la ventana y el horizonte me arrastraba  a él con una sonrisa valiente y esperanzadora, como si conociésemos sus razones. 

Un día se animó ha hablarme y contarme su historia, desde entonces escribo los mejores amanceres y hago brillar mis atardeceres con nostalgia para recordarle a aquel hombre que donde brille mi ser cálido y cercano, ese será el lugar al que podrá llamar hogar.  

 

 


Hacé un par de días tuve la oportunidad de participar en el evento de Festival de Diseño Artwalk 2015 como una charlista en el tema de 'StoryTelling', una de nuestra dinámicas en el taller consistió en crear un cuento en conjunto, los participantes y yo. Agradezco a los asistentes por dejarme ser parte de su cuento y a ellos por ser parte del mío. 

Este no es mi cuento, es el de todos. 

Pueden ver parte de mi charla en mi canal de Slideshare