Las escamas de María.

Piel de cebolla, bruja de monte. Así me llamaban... La vieja María.

Que si me pelan o no, quien va a entender. Quien va a querer a alguien desnudo, a la que le tiene miedo a ser igual que todos... Míralos, míralos como caminan... Poco de aburridos, ni tiempo para ellos tienen. ¿Ya los viste?¿ Los estas mirando? Míralos.

Ya los viste, así son ellos. Te aseguro que si los pelas como la cebolla no te salen más que puras escamas. ¡Desnudálos! Pregúntales que piensan y que quieren y veras como el silencio se les carcome el alma de a pocos, tíralos al vacío y veras como se ahogan por dentro; porque caminan todo el día, eso hacen ellos. Mira como se ahogan, míralos de nuevo.

¿Quéres verlos ofuscados? Pregúntales por sus planes. Por su vida, pregúntales por el amor. Anímate y pregúntales que si les interesa amar. Aquí te traigo a dos, escogélos, y míralos bien antes de que se te escapen. ¿No te dan asco? A mi sí. Míralos de reojo que así se calman, pela los dientes que así se agachan. Gritáles.

Pero no te dejes desnudar. Que no te pelen.

Ahora mira estos otros 2, míralos bien. ¿Y ahora me pedís piedad? Escucháte. Bájeles el alma de un soplo y veras como obedecen.

Quítales el sol, que ya no puedan verlo. Que se mueran de frío, que de por si ya están muertos. Quítales la lluvia, que se mueran de sed. Dejálos morir. ¡No me pidas piedad!

Quítales las escamas. Aquí te traigo otros 8. ¿Cuantos van? Déjalos que se ahoguen, desesperálos. Ríete con ellos. A mi ya no me importan, no me enseñan nada. Son inútiles.

Quítales la vestimenta y tiras estos otros 30 en el río. Pero saca el agua de ella antes para que cuando estos caigan choquen en las piedras. Dejálos morir así. A mi ya no me importan, me dan miedo.

¿Qué porque me dan miedo? ¡Di porque más! Ahora vos los amas, los necesitas. ¿Necesitas a estos inútiles? ¿Los quéres? Dejátelos.

Yo aquí no los quiero, me dan asco.

Me quitan las escamas y me lastiman. A María no se le quitan las escamas, no señor, a mi no.