cuentos de bus

Los KPI's de la felicidad.

“De vez en cuando hace falta expresar lo que uno siente.”

Son las 12:14 a.m. y resulta ser que el insomnio toco a mi puerta como de costumbre las últimas tres semanas de mis últimos 3 días. Puede que me haga compañía de aquí hasta que se le antoje, puede que me venza y se aburra antes de tiempo. Pero entre tanta vuelta de sábana, hora del reloj, abro Twitter, lo cierro y bla, bla, bla… Me toca la frase: “de vez en cuando hace falta expresar lo que uno siente.”

La frase no la esperaba, porque ya había terminado la conversación y no era para nada fuera de lo normal; básicamente era un “chao, gracias, yo también te extrañaba” y un “¡mae que bueno!”, la frase estaba fuera de mi contexto.

Pero antes de todo este enrollo, le pregunte a “mí misma”: “Mí misma, ¿Cómo mide usted la felicidad?”.

Por un momento pensé, “estoy extremadamente loca, la felicidad no se mide. Es una de esas carcajadas que no se miden, no son ni siquiera racionales. Y aparte es como el ‘transmedia’ nadie lo entiende.” Pero a lo mejor si se puede medir.

Lo se, la última frase de lo que acabas de leer puede que suene muy “vengo a cambiar el mundo”, pero y si todas las personas midiéramos la felicidad de formas distintas, entonces… ¿Cuales son los KPI’s con los que puedo medirla? Por si no lo sabes y quedaste en el aire con lo de ‘transmedia’, los KPI’s traducidos al español son Indicadores Claves de Desempeño, se usan en los negocios, estrategias y en esta carajada de digital (que también nadie entiende, no se asuste). Yo puedo medir una de mis acciones de acuerdo a un valor o categoría fijada; por ejemplo, si empiezo a medir la felicidad entonces debería de determinar cuales son los valores y las categorías en las que yo puedo lograr este objetivo, el de ser feliz.

Pero he aquí mi problema existencial, con cuales “diantres” valores o categorías voy a empezar a medir el desempeño clave de mi felicidad… ¡Yo que se!

Puedo empezar a medir mi objetivo de ser feliz por una lista interminable de valores: cantidad de sonrisas al día, cantidad de veces que sonreí, cantidad de abrazos dados y recibidos, cantidad de noticias inesperadas (positivas y negativas) por día, cantidad de detalles dados y recibidos, estado de ánimo (este lo revisaría cada 6 hrs porque debe de fluctuar mucho), porcentaje de interacción (real) con amigos (reales), cantidad de regaños de mi mamá (a la semana), cantidad de personas nuevas conocidas, porcentaje de páginas leídas por libro adquirido (hace poco me robe un libro así que no puedo usar la palabra “comprar”), cantidad de veces que he dicho te amo vs. la cantidad de veces que no lo he dicho (por miedo o pendejada), lugares nuevos conocidos en el mes, palabras nuevas aprendidas en un año, cantidad de “selfies” tomadas en un mes, porcentaje de tuits quejándome del mundo, audiencias con las que he compartido el mayor tiempo (a la semana), porcentaje de “buenos días” al mes, cantidad de bailes random que he hecho en la calle (sola y acompañada), flores recibidas vs. flores regaladas, cantidad de veces en las que he dicho “me ahsjdjd en la grandísima p*3ta”, cantidad de besos, caricias y gestos dados, porcentaje de decisiones tomadas al aire vs. las que yo creo que pienso en mi sano juicio, mayor cantidad de minutos en llamadas con una misma persona (con excepción a mi mamá), cantidad de “memes” que me han sacado una lágrima de felicidad, porcentaje de lágrimas al mes, y bla, bla, bla…

Luego de sacar la cantidad de KPI’s que determinarán tu felicidad, me imagino que debe de venir el periodo de auto- análisis y post-trauma; pero a todos nos pasa, tranquilo.

Mi única conclusión es que la felicidad ya no es ambigua, se puede medir y no por la cantidad de “valores” materiales; creo que esto es más un asunto de expresar lo que “de vez en cuando a uno le hace falta decir.” y de que tan cómoda sea la almohada en la que duermes todas las noches.