La visita de Eros

Desafíe al cielo y tres portazos toque con mi mano, como si buscara algo que no me interesase.

Allá a lo largo, donde el bosque se pierde con el cielo y los arco iris esconden sus secretos, allá en lo mas alto amanece en verde.

Donde Eros no me encontrase, y no me castigue por robarle al Destino su labor, donde pudiese esconderme y admirar las estrellas sin que ellas vean a lo largo mi pestañeo. Allá en lo alto, sin su permiso.

Desafíe al cielo y tres portazos toque con mi mano; al entrar Eros me pidió el corazón y de un arrebato lo arranqué de mí, me pidió el alma y de un golpe le ordené salir de mí, me miró con resignación y por último, me ordenó mi memoria…

“Querido Eros, preferiría vivir sin amor por lo que me resta de vida que sin recuerdos de haber amado en ella misma.”- repliqué.

Desafíe al cielo y de tres portazos reventé sus puertas, saliendo al mundo sin amor, sin peso, pero con el recuerdo de que allá a lo largo amanece en verde, y el Sol tan siquiera existe.