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Manual para amarle con la mirada

Recuerdo muchas cosas, principalmente su mirada. Intrínseco e introvertido, de poco hablar pero hombre de fuertes palabras. Me gustaba amarle con la mirada; como los tontos que se aman al sonreír, como adolescentes descubriendo el mundo, como amantes en fuga.

Primero observaba todo de sí, su forma de ver el mundo e incorporarse en él, de mirar dentro y fuera de mí, de hacerme sentir dama; luego aprendí que mis ojos buscaban los de él al pedirle un beso, al pedirle y suplicarle amarme.  

Aprendí, como arte del amor joven que había en mi, el quererle con la mirada, a abrazarlo en toda su perfección.  

Soñaba despierta con sonreírle, porque verle corresponder una sonrisa era la mar. 

Tiraba gritos de imponencia en su vos que mis ojos admiraban, susurros al momento de amar que rendían mis oídos y estremecían mi ser.  

Importante siempre recordar que los ojos deben estar despiertos, y aún más el corazón.  

Dejé dormir la razón, que la misma arruinaba el romanticismo.  

Aprendí a amarme en la luz y en la oscuridad del día. Nunca se lo dije, pero mi mirada sí.  

Sus ojos lo sabían, mis ojos lo sabían. 

 

¡Hola! Soy Tayi, una escritora de cuentos costarricenses. Si te gustaría continuar leyendo mis cuentos, da click en "Blog" o bien visitame en Facebook para conocer tu historia.