Muriendo amor

No hay amor como antes. No de flores, de destellos.

 

No hay caricias que encuentren partes inexploradas del cuerpo, solo espaldas ignorándose al caer la madrugada.

 

No hay silencios entre voces que se descubren, ni miradas valientes que encuentran a su mirada, se sienten secretos, se sienten frialdades.

 

No hay atardeceres desnudos, solo regaños, bromas y pocas señales.

 

Me pregunto cariño si le pasará a los otros, si sus pieles se ignoran como las nuestras. Cómo se le da vida a la llama que poco a poco se apaga, a la que nos recuerda cada vez, una vez al mes ante mi llanto, que la vela poco a poco toca el agua. Si mi cielo, como esas velas que al calor y a los buenos días se recuperan, pero al llegar el frío de las noches, sus llamas se tornan chicas y tambalean tratando de esquivar el viento, tratando de encontrar la fuerza para alzar las brasas y revivir el entorno.

 

Cómo le explico al corazón que pare por un momento, que me duele el caminar con el angustiado, cómo le explico a los días que llegará el día, el que nos saque de este pozo donde la arena nos va arrastrando; yo acá, vos allá, a una puerta de distancia y la vela en el medio tambaleando.

 

Dicen que los nuestros deben recolectar momentos y miradas, de esos que erizan la piel, los que hacen quebrar la voz, el único problema cariño, es que los pocos que recolecto en mi respirar solo consiguen quebrarme el alma.

 

Me estoy muriendo amor, y mientras planto flores como respuesta a la esperanza de verme rodeada entre ellas y acompañada, como instinto al cuido, a dejar florecer en tiempos de nieve.

 

Esto de amar creo que es más grande que nosotros, más grande que el mar y ya sabes amor, que aunque nunca aprendí a nadar, lo que me ahoga es el mismo amor.

 

Si me pides un camino de luz entre tanto apagón, te pediría silencio pero no es el mismo de siempre, sino el de antes, en el que nos mirábamos nerviosos a punto de quebrar ansiedades por besos, a punto de morir por sentir el te amo golpear en los labios.

 

Me muero amor, y siento cerca el apagón.