cuentos de bus

Ojos de tarde.

Con ojos callados me mira como si nos hubiésemos conocido antes, queriendo correr a mí y abrazarme en lo profundo.

Siento conocer sus ojos, porque al sonido de verles recuerdo el agua del lago, recuerdo el bote, las flores rojas a nuestro alrededor, y aquel olor a primavera.

Conozco sus ojos, reconozco su tristeza, y reconozco en ellos el cielo amarillo que los empaña.

Callados, como gritándole al alma con compasión.

Siento nacer, y en tonos naranja veo crecer aquella mirada, sin lago, sin bote, sin nosotros.

Como si ambos supiésemos que estuve apunto de dejarme caer.

Como si ambos supiésemos que todo puede ser un sueño imposible, casi incierto, nunca vivido.