cuentos de bus

Sin retorno a llorar.

Pocas veces creo que las personas logramos llorar de amor, lloramos desde el momento en que nacemos y creo que hasta lloramos el día de nuestra muerte, debe de ser triste ver a todas esas caras amigas llorando por ti en un ataúd; pero esto suena un poco trillado, hasta es un poco agotador y bizarro pensarlo.

 

Los grandes escritores se han encargado de hacernos falsas esperanzas del amor, y de aquello que conlleve lágrimas. Es nuestra culpa, tuya y mía.  Nos dejamos embaucar por un Coelho o un García Márquez con su “si voy a morir, que sea de amor.” y bla bla bla bla…

 

Mentiras.

 

Todos ellos tuvieron que haber llorado de amor, no se pueden escribir palabras tan bellas sin alguna ameba flotando por el aire.

 

Se llora de amor, cuando se extraña. Esa es mi teoría.

 

No lloras de amor porque estas enamorado, eso sería llorar de arrepentimiento, dolor o de felicidad; ¡Que se yo!

 

Eso sí, esto de llorar de amor es un proceso. No lloras porque te da la gana, de hecho nunca se llora porque te pellizcas a ti mismo y dices: “Ay como sufro, lloraré.”, eso es triste y es aún más triste el que te digas a ti mismo que estas llorando, dícelo a alguien más. El problema con decirle a alguien más que lloras de amor, es que las piezas nunca calzan (y además te verás un poco extraño, nadie entiende esto de llorar de amor en realidad).

 

Lloras de amor desde que naces, porque amas el momento en el que estas ahí adentro y puede que desde que la luz toca tus ojos, te sientes extraño y lloras de desesperación por dentro, por eso lloras. Lloras de desesperación cuando te das cuentas que tus papás te dicen “No toque.” cuando quieres descubrir el mundo y tu alma se desespera por tocarlo y sentirlo. Lloras de amor cuando una parte de ti se desespera por otra, sea física, material o simplemente sobre natural.

 

No mentiré, a lo mejor es una falacia mía y creerás que estoy loca como una cabra, pero llorar de amor es desesperación, algo único,  eso que nunca vas a entender porque no lo puedes tener, no lo tienes, estará ahí y puede que siga ahí el resto de tu vida a menos que te atrevas a cambiarle su forma y que la física empiece hacer lo suyo. 

Llorar de amor no es lo mismo que llorar de pasión, te apasionas con algo cuando están en tus manos y puedes cambiar su rumbo a tu estilo. No cuando te limitas al ser supremo de la Suerte.

 

Tampoco creo que a sus 20 años una persona pueda llorar de amor lo suficiente, ni enamorarse por mucho, pero creo que cuando te desesperas lloras y lloras por que te duele y solamente te duele porque te importa. Te importa porque guarda un espacio, y cuando guarda un espacio… no hay vuelta atrás.