cuentos de vida

La teoría del equipo de trabajo.

Hace un par de años en uno de esos eternos regaños de mi mamá a uno de mis hermanos dijo una frase “Usted no puede pretender caminar sólo sin un equipo de trabajo que lo guie, que le de fuerzas… por eso no los defraude.”

 

Tal vez en un momento normal de dispersión tome la frase muy a pecho con otro sentido; entendí que entonces uno no venía sólo en el mundo, tampoco traía “maristates” ni manual, pero de que no caminaba sola, no camino sola. Tengo una teoría, la que creo me impulsa diariamente a caminar desde hace un par de años.

 

La teoría del equipo de trabajo…

 

Tiempo después conversando con mi mamá entendí la mejor forma para explicar que era este equipo de trabajo y como funcionaba. Dirás: esto es una charla motivacional de cómo hacer amigos en 1,2,3 quesito stop; pero no, no lo es. Yo no me voy andar con el cuento de caerle bien a todo el mundo, de sonreírle a cuanta alma te pase al frente y de mucho menos ser zapato para lustrar de otros.

 

Resulta ser que cuando Dios decide crearte, el niño caprichoso de Dios, no te envía sólo en el camino y menos con una linterna… Te envía con un equipo de personas que hasta el día en que eres concebido son asignados y que solamente muriendo podrás despedirlos a todos de esa labor. Dios decide darte un equipo de trabajo, no es el mejor de todos, tampoco son atractivos estrategas de la vida y mucho menos ángeles guardianes; pero, de que se las traen, se las traen. El vecino de arriba nos hace recordar todos los días que la soledad es buena, que ella también te acompaña y que además es parte de tu equipo de trabajo, por ende nunca estas solo en realidad. El problema de viajar solo por el mundo es que es extremadamente aburrido y no tendría sentido viajar solo, sino tus fotos “selfies” quedarían siempre iguales en el recorrido y hasta terminarías loco de andar navegando en aguas desconocidas entre tanto mar de silencio. Por eso el muy caprichoso y pretencioso de Dios te da una fila ilimitada de personas que se unen a tu equipo de trabajo desde que tu nombre de “este sigue en la Tierra” aparece en la lista. Pero Dios es todo un experto en esto de reclutar gente porque bueno no te va a dar ni mucho ni menos, ni en exceso ni en pobreza, y muchos menos puedes llegar a pensar que eres la persona más afortunada del mundo al tener un equipo de trabajo “único e incomparable”; porque no, en realidad no funciona de esa manera.

 

Dios  hace una entrevista laboral el día en que tu naces, el mismo día en el que apareces en esa condenada lista. Sus rangos, descripciones y peticiones son desconocidas, pero me he de imaginar que no es tampoco muy exigente con esto de la capacitación personal y la experiencia laborar. Sin más preámbulo Dios debe de ser el primero en tu lista de equipo, aunque muchas veces nuestro mismo rumbo y/o equipo de trabajo hace que el primero y más importante de ellos se vea opacado por aguas turbias temporalmente hablando; pero de igual manera él es y siempre será el primero en tu lista. Seguidamente tendremos a tus familiares, tus padres, hermanos, hermanas, tíos, tías… En fin, familia. Como verás nuestra lista de empleados va creciendo, ¿Cierto?  Durante ese camino de reclutamiento Dios se va dando de cuenta que poco a poco él irá formando tu destino de acuerdo a las competencias de tu equipo de trabajo, por ende sí, puede que él desde el momento en que recluta a tus recursos conozca ya tu destino y tu suerte. Poco a poco él irá agregando contactos importantes en tu vida, que de ser contactos pasaran a ser amigos, luego confidentes y porque no, tu pareja para la vida.

 

¿Suena sencillo verdad? Pero, no lo es.

 

El equipo de trabajo no es perfecto y como te había dicho anteriormente no es eterno, Dios conoce el paradero de todos en tu equipo, porque todos también tienen su propio equipo de trabajo y además, forman parte de otros equipos también. Por eso no es sencillo; porque su presencia no es eterna y aparte, que aburrida sería la vida compartiendo todos los días con las mismas personas, a la misma hora y por el mismo canal.

 

Aquellos que formen o vayan a formar parte de tu equipo llegaron o llegarán de la forma menos esperada, ellos ya están reclutados en la lista de empleo desde que naciste pero no a todos debes de conocerlos ese mismo día. Por eso ellos llegan de acuerdo al sendero de tu camino, a tus decisiones y tus aventuras. Algunos de ellos llegan, se quedan un par de minutos y se van, otros simplemente llegan y se van de nuevo, otros mueren, unos simplemente deciden marcharse y a unos cuantos debes de alejarlos de tu camino; todo depende de tu personalidad y tolerancia a esa funcionalidad laboral.

 

Dios decide jugar con tu suerte, cual niño pretensioso y arrogante, pero te enseñará lecciones, paciencia para liderar con esos miembros de trabajo y gusto  por quererlos. A muchos de ellos llegarás a odiar, a detestar su mínima presencia; pero, habrán otros momentos en lo que puedes ser parte de la ley de la envidia diciendo “Mi compañero de cuarto, trabajo o hogar no es así como el tuyo, el mío es perfecto” (aunque no lo sea).

 

Ahora bien hablando sin tapujos ni cintas en la boca, esto del equipo de trabajo tiene sus partes nobles y sus partes negativas. Como podrás ver existen los asistentes de tu vida, los que nunca podrán faltar y cuando lo hacen tu vida es un caos, y cuando ya no están (porque su destino es distinto al tuyo o porque simplemente deciden marcharse) no podrás llegar a reemplazarlos. Normalmente estos asistentes en tu equipo de trabajo tienen una co-relación sanguínea o por datos biológicos se ganaron ese espacio; aunque, resulta ser que cuando decides cometer una de las tantas decisiones más humanamente criticadas: enamorarte, te jodes.

 

Tu “significante otro” pasará de ser un contacto de tu vida a un amigo, de un confidente a un incondicional asistente. No necesariamente debe de ser tu opuesto, no hablo de una relación ni de amor consumado, durante las distintas etapas de tu vida llegas a enamorarte; normalmente las niñas en edad pequeña llegan a enamorarse de su primera figura masculina si es que existe, por ende esta figura pasará a ser ese “significante otro asistente”, luego cuando la niña crece y encuentra el verdadero “significante otro inesperado”, se enamora y lo convierte en su nuevo asistente.

 

Por ende sí, esta es la parte noble… Durante muchos años de tu vida o tal vez el resto de ella irás intercambiando papeles a esos miembros de trabajo, algunos pasaran a ser tus mejores amigos, otros tus enemigos, unos iluminarán ese camino de forma incondicional y pues otros más bien te van a estorbar, la parte noble de todo esto es aunque Dios “el niño caprichoso” ya conoce tu destino y tu suerte, no podrá y no deberá de decidir que hacer con cada uno de tus miembros en el equipo. ¿Sabes quién lo decide? Tú.

 

Pero no todo puede ser gloria en la viña del señor, todo tiene su lado feo (ya sea de perfil o de frente). La ausencia, los espacios vacíos y el descontrol en el equipo serán esos factores que no podrás omitir y que por ende se convertirán en tu peor pesadilla. Cuando un miembro de tu equipo no esta o decide no estar más, ese espacio quedará vacío, no lo podrás llenar de nuevo. Cada uno de tus miembros es único e incomparable, esto funciona al igual que en la vida real, ningún trabajo es indispensable para el hombre y no hay hombre que sea indispensable en ese trabajo, pero ese hombre sigue siendo un hombre, único e incomparable; por ende jamás, nunca jamás, podrás reemplazar a algún miembro. Tendrás que aprender a vivir con ello, llorarás, sufrirás esa ausencia, encontrarás a quién llegue a llenar ese espacio y puede que hasta su nuevo reemplazo sea mejor, pero no será lo mismo.

 

Viajar solo por el mundo debe de ser aburrido; digo, el sólo estar en un cuarto encerrado con cuatro paredes ya lo es, ahora imagínate una vida entera solo.

 

Lo bueno de todo esto es que espero que luego de haber leído mi “charla motivacional de cómo optimizar tu equipo de trabajo” empieces a pensar porque están ahí, a quién debes de reemplazar y lo más importante de todo, a cual equipo de trabajo te quieres integrar por el resto de tu vida.

 

Yo ya tengo el mío, no es perfecto. Algunos han llegado, otro se han ido; pero disfruto mi vida junto a ellos y me llegado a dar de cuenta que sin ellos no tendría ni luz ni calor en este mar de idioteces.