Yo tu paloma, tu mi elefante.

Si pudiese cambiar, cambiaría por ti la forma de mirar. Porque en tu mirada fría podría ver aquello que mis ojos jamás podrán descubrir.

Si en mi estuviese cambiar, sería tu pensar por mi caminar un día. Porque así podría conocer lo que piensas al verme, al ver mis actos, mis ocurrencias.

Si tal vez por un día yo fuese tu, dejaría de morir lento al sonreír porque se que no sería el mismo sentimiento, fría seca sonrisa.

Si en mi pudiese cambiar, pasaría de ser una pequeña paloma a un elefante caminante.

Cambiaría los recuerdos por suspiros vacíos. En mi pensar los kilómetros para llegar a ti serían eternos y todo sería mejor. Olvidaría el camino de regreso y sabría adonde ir sin tener que mirarte, porque al voltear vería la ausencia de una paloma sobre mi hombro.

Si pudiese cambiar por un día mis actos por los tuyos, la poesía sería sencilla, sin complejos sin extremos. No vería el azul el cielo cuando anochece, ni las estrellas serían testigo de mi existencia.

Si pudiese ser tu en vez de mi, lo dulce de las palabras ya no tendría sentido, no habría porque pensar en ese dulce amargo para ti.

Si en mi pudiese cambiar mi forma de mirar el mundo por tus manías; cambiaría mis ocurrencias por un día y sabría cuales no debo de repetir.

Si tal vez por un día yo fuese tu, iría caminante sobre el pasto, con la paloma sobre mis hombros... sólo caminaría. Porque no es que viajes sólo, es que descubrí como una pequeña paloma puede hacerte compañía desde el cielo sin alterar tu entorno. Cambiaría tu soledad por la mía.

Si tal vez por un día yo fuese tu, no tendría por que pensarte, porque el camino de los elefantes no alcanza la mirada al cielo. Cambiaría mi vuelo por tus latidos, si es que existen si es que sientes.

Cuero duro, hombre de hierro. Cambiaría por ti por un día, para pensarte y vivirte en el como si fuese el último. Porque se que ese día, que pronto ha de llegar, me he de dar de cuenta de que en la vida de un elefante la paloma no puede sobre volar.