Te olvidé en la maleta

Me uní al mundo de los grandes a los 8 años, sin miedos y decidida.

Me harte del hogar en el que crecíamos y un día te miré y dije: “Me voy.” Con cuatro chunches en la maleta y un par de retazos.

Entendí que los berrinches te enseñan sobre el amor, y que también los berrinches te alejan del miedo.

Aprendí hacer maletas a los 8 años, con ayuda de quien más me ama, según tu teoría del ser madre.

Juntas preparamos el “morral”, me vestiste y me llevaste a la puerta, con mirada firme y decidida pronunciaste cuales fueran las palabras que han calado profundo en el alma y fuerte en el corazón.

Me miraste y juntas en el corredor me explicaste que allá afuera, en ese mundo grande lleno de personas, aves, hormigas y sentimientos, nadie jamás me podría haber amado tanto como tu lo habías hecho. Nadie se atrevería a entregar el alma por mi y tampoco a preparar las maletas con tanta devoción como tu lo habías hecho.

Es de pequeños enojarse con el mundo, ¿pero quién podría enojarse con tu mirada? ¿Quién podría irse de ti?

Recordé aquellas palabras ya de grande y entendí una sola cosa, la maleta no estaba completa; me enseñaste a preparar el metate, a llenarlo de objetos sin sentido y retazos que cubren el cuerpo, los juguetes si a poco eran necesarios.

Olvidé una sola cosa en ella. Olvidé meter en ella tu amor, te olvidé en ella.

Aprendí que los berrinches te sacan los miedos, pero lo más importante, que el amor no se empaca, se debe sentar al corredor y abrazados unos a otros, enfrentar al mundo con miedos y si a caso una maleta. 

 

-Blog dedicado a Caro Sánchez y su mamá, chicas sin duda es un placer escribir para tan grandes mujeres de la familia-